La Gavilla está malherida

Enviado por Esteban Falcionelli en Sáb, 30/06/2007 - 9:12pm
Al compás de las derrotas electorales -golpe para la soberbia que los ciega-, se une el resquebrajamiento del frente interno.

Piratas

 
 
Es conocido el axioma de los viejos sabuesos policiales: cuando alguien de una banda se quiebra, es porque la mano viene fea y difícil, y la confesión alivia la pena. Este es el caso del ex gobernador Acevedo, fiel acompañante de la pareja durante largos años y actualmente atacado por el gusano del remordimiento.

La denuncia sobre los Bulgheroni y sus reales patrones no es moco de pavo, y ha elevado la dosis de paranoia que padece el Primer Usurero de la Nación.

Paralelamente, los escándalos y trapisondas empiezan a salir a la luz y ya del caso Skanska se pasó directamente a la investigación por las obras de los gasoductos y de los subsidios al transporte, golpe directo a las mandíbulas de los -por el momento- todopoderosos De Vido y Jaime. Desde luego, habrá que ver cómo responden los jueces y los fiscales. En comparación, la bolsita de la Felisa con 70.000 dólares es chamuchina y ni habría que tomarse el trabajo de investigar su origen: para estos piratas son como los vales de comida que reciben los cadetes oficinescos.

A este panorama sombrío para la Gavilla, debe incorporarse un dato más: los caciques del peronismo están dejando de ser dóciles palomas, manejadas por la chequera, y están empezando a mostrar un pico distinto. Es el de los buitres, que acostumbran a sobrevolar la carroña, antes de precipitarse a devorarla. 

Pero lo que derribará a estos politiqueros y malandrines, será, en definitiva, su total ineptitud para poner remedio a los males que nos aquejan diariamente: la anarquía, la pobreza y la inseguridad. Sin embargo, aun curados esos males y con la Gavilla fuera de juego, deberemos enfrentar la amenaza de otro bastante mayor que es la pérdida de las antiguas virtudes de la raza: honor, lealtad, coraje. Si ellas no vuelven a encarnarse en nuestro espíritu, la Argentina dejará de ser nación para transformarse en un mero territorio con bandera de remate. 

¡Recuperemos la vergüenza de una vez por todas!